afortunadamente, se ha recuperado y seguimos con esta tradición.
el bullón se celebraba si había mayordomo, y acudían quienes habían sido previamente invitados. y aunque esto siga vigente, la cofradía ( como mayordomo) con la colaboración del ayuntamiento continúa esta costumbre, invitando a todo el pueblo.
desde siempre se valoró la “calidad” del bullón por la cantidad y por los ingredientes ofrecidos. el espíritu de la cofradía se basa en la confraternidad y en la tradición, debiendo alejarse de lo abundante y pomposo; sencillez, originalidad y buen gusto es la base de todo, y este principio debe estar presente en todos, tanto en los que sirven como en los que son servidos. en no pocas ocasiones he oído quejarse a los miembros de la junta de que esta sencillez se torna en “ordinariez” por parte de alguno, y no les falta razón.
así pues, a ver si asumimos que se trata de un ligero y escaso aperitivo. no es una comida. lo importante es estar reunidos, felicitar y agradecer a la cofradía o al mayordomo, su desvelo en pro del santo.
buenísimas las floretas que sirvieron este año; un dulce entrañable de nuestra infancia y felizmente incorporado a nuestra fiesta. |