mañana muy desagradable, con lluvia y frío. ante la propuesta de trasladar la puja a la escuela, esteban, fiel a la tradición, dijo que lo mejor era hacerla donde siempre: en la ermita junto al santo.
todo un acierto. hacía tiempo que no estaba tan animada y con tantos “piques”. es innegable la maestría de este hombre para aguantar los envites y conseguir que el precio suba
unas botellas de sidra y un abanico aumentaban su importe a un ritmo frenético para regocijo general. con más pausa, un cuadro y una figura del santo. |